sábado, 25 de diciembre de 2010

La suerte de ser pelirroja



Nací pelirroja. He tenido esa suerte... Aunque, si he de ser sincera, os confesaré que no siempre me sentí tan afortunada: en mi más tierna infancia fueron muchas las ocasiones en las que volví a casa llorando, herida en el alma, por ser objeto de burla.
Rogaba desconsoladamente a mi madre que pusiera remedio a ese pelo endemoniadamente naranja. Yo quería ser morena o da igual otro color que no fuese este ...
Me negaba a seguir escuchando que era una zanahoria o que daba mala suerte.
Mi madre intentaba confortarme, me decía que el resto de los niños se ensañaban conmigo por envidia que, aunque no me lo dijeran, querían un pelo tan especial como el mío.
Por supuesto no la creía. Ni en mis mejores sueños podía imaginar que alguien envidiara el infiernillo que llevaba en la cabeza.
Pero yo, ahora más que nunca, no sólo estoy encantada con mi cabellera sino que además creo que tengo mucho que agradecerle:
- Me defiendo muy bien, llevo haciéndolo desde muy pequeña
- He aprendido a reírme de mí misma
- Resulta muy difícil ofenderme
- Pertenecer a este pequeño 2% que ocupamos los pelirrojos en la población, hace que me crea y sienta especial
Sin lugar a duda y aunque más de uno/a corrobore que soy una maldita bruja que doy mala suerte o esas tonterias estoy orgullosa de ser pelirroja y de pertenecer a tan maravillosa minoría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario